Arenys de Mar. La Iglesia de Santa Maria

ARENYS DE MAR.
LA IGLESIA PARROQUIAL DE SANTA MARIA
Y SU RETABLO MAYOR

Rosetón de la Fachada Principal. Església de Sta. Maria d'Arenys de Mar

Arenys de Mar. Angel; sobre el Medallón de la Nativitad. Retablo de Pau Costa

Esta es la segunda Iglesia Parroquial de Arenys de Mar, cuya construcción inició en 1584 el maestro Joan de Torres (hijo del escultor -arquitecto Joan de Tours) y terminó su hijo Dionís ayudado por sus hermanos en 1628.
En el contrato se había pactado la construcción al estilo renacentista denominado entonces a la romana si bien en las bóvedas, tanto en la nave como de las capillas laterales , se empleó el estilo gótico que, por contrasentido , se llamaba entonces, a la moderna, dándose la curiosa peculiaridad de que las nervaduras de los arcos góticos arrancan de ménsulas del más puro orden dórico.
Tal diversidad entre la construcción renacentista de muros y molduras y la gòtica de las claves de bóveda, arcos i nervaduras, contra lo que se pudiera esperar del acoplamiento de estilos tan divergentes, de forma aquí un bellísimo conjunto.
El campanario, de base cuadrada, es octogonal a partir de su segunda plana. A inicios del presente siglo sufrió de una anodina torrecilla.
Bóveda. Los arcos y nervaduras. Arenys de Mar.
Arenys de Mar. El comunidor La torre llamada del comunidor, levantada sobre las salas de juntas y archivo de la Indigne Comunidad de Presbíteros, presenta una silueta inconfundible que es probablemente una de las partes más originales de este monumento. En el año 1755 el edificio de esta iglesia se prolongó por su parte delantera y se le construyó una nueva portada, ya en estilo barroco, por el maestro Fabià Anglada.
Entre el 1777 y el 1789 se realizaron obras de ampliación laterales a modo de crucero, son supresión de las sacristías laterales, bajo la dirección del arquitecto Joan Mas. No se terminó la obra tal como estaba proyectada, puesto que en ésta se pretendía construir cúpula sobre la nave central que no llegó a ejecutarse. Poco después en el extremo del crucero del lado izquierdo se terminó la bellísima capilla autónoma de Nuestra Señora de los Dolores, propia de la congregación de su nombre, con proyecto del maestro de Barcelona, Joan B. Oliver, como nos ilustran recientes estudios de Carme Miquel.
El maestro Oliver era natural de Lloret de Mar y había proyectado y dirigido las obras del famoso santuario de Santa Cristina. Mediado el siglo XIX se construyó la capilla del Santísimo Sacramento.
Capilla del Santisimo. Arenys de Mar
Vista General del  Retablo Mayor de Pau Costa.

El retablo mayor.
El elemento mas importante de la Iglesia Parroquial de Santa Maria, que justifica su declaración como monumento (M.H.A. 26-2-1976) es, sin duda su retablo mayor.
En 1636, el escultor Antoni-Joan Riera, natural de Arenys de Mar, recién llegado de los reinos de Castilla donde había triunfado como escultor y arquitecto, proyectó el basamento para el retablo mayor, con decoración de motivos geométricos utilizando jaspe de Tortosa, añadiéndole dos magníficos relieves con el

escudo de la villa esculpidos en mármol al parecer itálico. Esta obra concluyó en 1638 y trabajaron en ella los maestros Cebriá i Bordoi bajo la dirección del escultor Riera. Durante largos años la Universidad o concejo u la Obrería de aquella intentaron seguir adelante con la construcción del retablo, que se emprendió repetidas veces e incluso mediante el famoso Francisco Santacruz, pero resultaba una obra inacabable por falta de dinero. El escudo de la Villa d' Arenys de Mar; sobre marmol.
Medallón del Nacimiento de la Virgen Maria. Retablo de Pau Costa. Arenys de Mar

Medallón de la Presentación de Maria. Retablo de Pau Costa. Arenys de Mar

En 1706 lo emprendió por su cuenta la poderosa Comunidad de Presbíteros de Santa María de Arenys de Mar, que contrató con el conocido escultor Pau Costa la construcción de un nuevo retablo, desmontándose la parte construida anteriormente.
Pau Costa era uno de los más famosos artistas del barroco en Cataluña y es autor de los retablos de la Asunción y San Antonio en Torelló, el mayor de Caçà de la Selva, el de la Asunción de la Catedral de Gerona, el de San Benito en la catedral de Vic, el de las Carmelitas y el de San Liborio en la iglesia de la Pietat de la misma ciudad, el del Rosario en Olot, el de San Isidro en Sant Vicenç de Montalt, el del Santo Cristo en Berga y en Seva, el de Corbera i el del Santuario de la Portella. En Cadaqués, secundado por Jacint Morató y Joan Torras, Pau Costa copió de sí mismo los medallones de la Natividad y la Presentación de María realizados en Arenys de Mar.
El retablo que poco después construyó en Palafrugell sigue el mismo esquema arquitectónico y, en lo esencial, la misma colocación de las figuras que en el de Arenys de Mar, variando tan solo los temas y las figuras.
En 1711 se encargó de policromar, dorar y estofar este retablo el maestro de Barcelona Erasme Vinyals, que junto con su hijo Felix, concluyó la obra el año siguiente.
Por lo general, el estilo barroco tiende a complicar las estructuras y encubre, artificiosamente, con ornamentación profusa, un estilo que ya no podía dar más de sí, con lo que subvierte las calidades arquitectónicas i escultóricas en mera escenografía. Pero Pau Costa en este retablo, por más que sea un prototipo de los de su época, nos ha dejado un conjunto monumental todo orden y armonía. Aquí, la profusión ornamental no se emplea para ocultar una deficiente concepción arquitectónica, sino que es el complemento de las admirables líneas de un esquema lógicamente construido. Como en todas las obras de Pau Costa, aparece el sello personal del artista, adaptado a las corrientes constructivas del momento. En este retablo vemos columnas pseudosalomónicas y de follaje helicoidal, que, unos años antes hubieran sido columnas del más puro estilo salomónico y, pocos años después, columnas cilíndricas con guirnaldas.
Columna; al lado derecho del Medallón del Nacimiento de Maria.
Pau Costa se inspiró tanto en la imagen de la Asunción, como en los relieves de la Natividad de María, la Presentación, la Visitación, y la Epifanía en grabados al cobre del pintor pontificio Carlo Maratta; en los dos primeros la inspiración raya en el plagio. Pero en muchos aspectos la obra de Pau Costa supera la belleza de la fuente de inspiración. Uno de los méritos a favor de Pau Costa es el de haber sabido aprovechar dignamente el basamento preexistente del retablo, a pesar de que por haberlo conservado
en su mismo estado impedía completar la obra de talla con un gran camaril de la Virgen que figuraba en el proyecto y en el interior del cual se pudiera celebrar misa. Mas la austeridad renacentista de Antoni-Joan Riera, casa con el retablo de Angeles sobre La Asunción de Maria . Retablo de Arenys de Mar.
Pau Costa, hasta el punto de que no se echa de menos la magnificencia barroca de un basamento a base de grandes figuras de ángeles o de atlantes, como hubiera sido en caso de que retablo y basamento hubiera sido construido simultáneamente.

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